Mostrando entradas con la etiqueta quiebre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta quiebre. Mostrar todas las entradas

Resiliencia que no resilencia.

La palabra resiliencia proviene del latín resiliens, resilio, resilire y significa rebotar, es decir volver al principio. Es lo mismo que la palabra elasticidad que es la capacidad de recuperación de un material que sufre una fuerza exterior deformándolo y una vez que cesa esa fuerza, vuelve a su estado original. Fue en los años 60 cuando se utilizó el término resiliente para definir a las personas y las situaciones que cambian su estado y vuelven al estado de inicio.
 
La resiliencia no es igual en todas las personas porque no todo el mundo es capaz de sobreponerse de la misma forma a situaciones límites. Ante circunstancias inesperadas o momentos adversos, también llamados -quiebres-, las personas podemos ser protagonistas, gestionando nuestras emociones y sentimientos, siendo resilientes; o ser/sentirnos víctimas y no hacer nada por cambiar esas situaciones no esperadas que nos inmovilizan. 
Elasticidad versus resiliencia

Podemos decir que la resiliencia es la capacidad que tienen las personas de gestionar sus emociones, sentimientos y estrés ante una adversidad para adaptarse a las nuevas situaciones y ser capaces de volver a la situación inicial. Al igual que una goma elástica es capaz de volver a su estado inicial después de que se ejerza una fuerza para deshacer su forma original.
Este proceso -de ida y vuelta en las personas- es el aprendizaje que nos permitirá evaluar la situación, aprendiendo a crecer como personas, a autocontrolarnos, a ser positivos, a tener autoconfianza, a no tener miedo de enfrentarnos a los problemas, a sobreponernos, ..., fortaleciendo actitudes y habilidades. En definitiva, a ser resistentes.





De la transparencia al quiebre o de lo usual a lo inesperado

En Coaching decimos que cuando todo fluye, cuando todo funciona como está previsto, estamos en transparencia, y que cuando surge una incidencia o algo inesperado, aparece el quiebre.

Es decir hacemos las cosas que hemos planeado (pueden haber sido planificadas en el tiempo, lo que les convierte en un hábito) de forma inconsciente (transparencia) para alcanzar nuestro objetivo. Y cuando surge lo inesperado (quiebre), necesitamos una explicación de por qué ha ocurrido y tomamos decisiones de forma consciente para alcanzarlo. 

Por ejemplo: Voy a comprar el pan en un día de lluvia en el que siento humedad en el ambiente, la incomodidad por tener que tomar un paraguas para no mojarme y voy pensando en otras cosas mías que me tienen más preocupada (consciencia), como puede ser cómo soluciono cuándo llevar el coche al taller. Y de repente, (¡zas!) se me rompe el paraguas. En ese momento pienso .. si es que tenía que haber ido en otro momento que no lloviese, o por qué he cogido un paraguas que sabía que no funcionaba bien, o busco culpables, ya sea culpabilizandome a mí por lo torpe que he sido, o a otros de mi problema, como si de esa forma se me solucionase.

Este es un ejemplo a un quiebre sencillo. Sin embargo otros quiebres nos marcan nuestro "modus operandi". Todos los días tenemos varios momentos en el que nos ocurren cosas insignificantes que solemos  solucionar sobre la marcha, tomando decisiones rápidas para alcanzar nuestro objetivo. 

Estos imprevistos/quiebres pueden ser positivos o negativos, dependiendo de las posibilidades que nos abran. Dependerá de cada uno de nosotros verlo como una posibilidad o no, si focalizamos todo a la única solución que quisiéramos para nuestro problema. Los problemas no abren posibilidades, los quiebres, sí.

Los coaches ayudan  a abrir aquellas posibilidades que se nos escapan y nos mueven a un cambio de observador.

Tú, ¿qué sueles tener problemas o quiebres?