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¿Cómo hacemos cuando crecemos como seres?

En algunos momentos de la vida, nos sentimos inseguros, vulnerables, dudamos a la hora de tomar decisiones porque desconocemos si lo que queremos hacer estará bien, si debería hacerlo de otra forma, o si tendría que dejarlo y ... . 

Esta retahíla de preguntas y dudas son normales. Aparecen cuando indagamos tomamos conciencia de lo que hacemos o dejamos de hacer. Es lo que se llama salir de nuestra caja de confort.

Para solucionar estas sensaciones de vértigo y miedo, buscamos soluciones que nos hacen aprendercrecer y descubrir nuevas formas de ser.  En Coaching lo explicamos a través del modelo de aprendizaje que consiste en:


Cuando tomamos una decisiónobtenemos un resultado. Puede que sea el resultado esperado u otro no contemplado. Si es esperado/deseado, archivaremos en nuestra mente el modelo que hemos realizado para  utilizarlo más adelante. Sin embargo, si  el resultado no es el esperado y tenemos el compromiso de alcanzarlo, buscaremos otros caminos hasta conseguirlo. Esto en Coaching se llama Aprendizaje de primer orden, que es cuando cambiamos la acción para alcanzar el objetivo. Si no tenemos compromiso, abandonamos y entonces aparece la frustración: y ni hay resultado, ni hacemos nada para enmendarlo. 

En Coaching no hablamos de fracasos, sino de errores, que es lo que nos permite mejorar el procedimiento, dandonos la oportunidad de volverlo a intentar, con lo que adquirimos un aprendizaje. Cuando lo consideramos un fracaso, no cambiamos y nos quedamos quietos. Entonces no hay aprendizaje, sino inmovilismo, resignación  y argumentos que justifiquen el resultado.  

El Aprendizaje de  segundo orden es cuando, en lugar de cambiar la acción, cambiamos el observador que somos. Es decir, nosotros actuamos como actuamos porque cada uno de nosotros somos un compendio de creencias, experiencias, emociones, sentimientos, valores, etc. que  nos hace ser únicos y actuar de una determinada manera. La mejor que conocemos. Ahora bien, si somos capaces de indagar el tipo de observador que somos, comprobando las creencias que nos acompañan, seremos capaces de distinguir cómo observamos el mundo que nos rodea y ello nos permitirá intervenir en nosotros mismos, cambiando las gafas con las que miramos o filtros que nos hacen movernos en la dirección que hemos elegido. Así, nos permitirá conocer que siendo de otra forma, cambiando nuestros juicios, podemos tener resultados diferentes.

Y finalmente, el  Aprendizaje transformacional, es cuando .. nos damos cuenta del cambio que hemos hecho aplicando con las fortalezas aprendidas que nos permite utilizarlas en un futuro. Es decir, cuando no sólo cambiamos la acción u observamos de otra forma, sino que cambiamos el SER que somos, transformándolo y manteniéndolo en el tiempo a través del conocimiento, la confianza, la responsabilidad, el compromiso, la creatividad,  ... lo que nos impulsará a conseguir los resultados extraordinarios. Crecemos, aprendemos a ser de otra forma diferente, incorporando nuevas tácticas, nuevas creencias, nuevas fortalezas.
       
          ¿Y tú, cómo aprendes?


¿Qué hace sentimos seguros?

La seguridad nos la da el conocimiento, la rutina, la comodidad. Decimos que estamos en una zona de seguridad, de comodidad o de confort, cuando nos sentimos bien, cuando controlamos todo. En ese espacio no hay grandes riesgos y carece prácticamente de toma de decisiones. En esta zona no hay aprendizaje, no hay desarrollo, nuestros límites nos los marcan las creencias y los juicios que nos acompañan.







Para ampliar o salir de la zona de confort debemos de poner algún objetivo fuera de ella. Será entonces cuando ocurrirá en nosotros dos dicotomías, la del vértigo, la del miedo a no conseguirlo y para ello sacaremos todo nuestro repertorio de frenos para no alcanzarlo; y la del éxito, la oportunidad de crecer y aprender y entonces buscaremos todo tipo de motivaciones que nos impulse a conseguirlo.
Pensemos por un momento, cuando aprendimos a caminar, aunque no somos conscientes de ello. Un día tomamos la decisión de imitar a los demás y probamos cuantas veces fue necesario para alcanzar nuestro objetivo: conseguir ponernos de pie y comenzar a dar nuestros primeros pasos. Lo primero que tuvimos que aprender fue sujetar y controlar todos nuestros músculos, y comprobar cómo funcionaban. El aprendizaje fue difícil, pero la tenacidad nos llevo a ello, a conseguirlo.


La satisfacción llega cuando consigues tu objetivo y es entonces cuando hablamos de desarrollo personal, de aprendizaje. Ésto ocurre en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Empieza por pensar en tus objetivos, propóntelo con las motivaciones que te impulsen y consíguelo. ¿a qué esperas?