Todas las personas tenemos un don especial. ¡Todas!

Los adultos, los profesores, los educadores, los padres, ... son los descubridores del talento. Ellos, a través de la autoridad que les da su jerarquía en la sociedad, adoptan decisiones que bien motivan o destruyen la vida de quienes les escuchan y admiran, los educandos.  Aquellos que saben ver el potencial de cada uno de sus alumnos, motivarán y participarán en el éxito de su desarrollo. Los que no saben verlo, es posible que hundan la vida de algunos de sus aprendices, y lo que es peor, creerán que sacándoles del circuito de la enseñanza a los que no responden a los protocolos estándar de la educación, contribuyen a tener sociedades exitosas y justas. En este caso podemos afirmar que este tipo de autoridades no tienen ni la capacidad ni el talento de reconocer en los demás las competencias que cada uno tiene. Afortunadamente, hay alumnos que por su insistencia y rebeldía se empeñarán en demostrar a la sociedad su talento y cosecharán éxitos.


Los educandos, son el resultado de quienes creen en ellos. Y si no que se lo pregunten a Thomas Edison. Puedes ver su biografía en wikipedia. Le echaron del colegio por improductivo, pero gracias al  esfuerzo, cariño y dedicación de su madre, consiguió que saliese adelante. Edison es uno de los mayores inventores de patentes de la historia, Entre otras cosas contribuyó en el invento de la electricidad. En el video adjunto puedes ver su historia. También puedes verlo en https://youtu.be/ghWhPf73GtY

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A todas aquellas personas que creen en los demás y que son capaces de diferenciar el talento, mi enhorabuena¡ A los que creen que hay casos imposibles, que revisen sus creencias y amplíen su formación. Cuando un alumno suspende, no debería ser un fracaso para el alumno, sino que es un fracaso del profesor.
Creyendo en los alumnos y haciéndoselo saber, serán más satisfactorios los resultados. ¿Cómo? Aportándoles creencias potenciadoras. Allá donde haya un caso de éxito, detrás habrá personas que han creído en ellos. También puede haber casos en los que, aún habiéndoles aportados creencias limitantes, habrán creído en sí mismos y habrán luchado hasta conseguir sus sueños. La mayoría de los humanos necesitamos que nos aporten creencias impulsadoras para conseguir nuestros fines. Las creencias son la brújula de nuestro desarrollo.

Enseñar no significa dar clase para los que entienden a la primera, enseñar es comunicar, dedicarse al otro, empatizar, entender y comprender cómo percibe la información cada alumno. La satisfacción es mayor para un adulto, cuanto mayor  es el reto de un educando.