¿Cuándo empezamos?

Ayer tuve la oportunidad de crecer un poquito más como coach, como persona. Os cuento.

Colaboro, de forma altruista, con Coaching sin Fronteras que es una asociación sin ánimo de lucro que contribuye de forma generosa y solidaria a desarrollar el potencial y crecimiento de las personas, en cualquiera de las esferas de su vida. Y, en mi propósito de hacer llegar el Coaching a los más desfavorecidos, me interesa mucho el ámbito del Menor. Por esta razón, desde CHSF estamos colaborando con la Agencia del Menor de Madrid, con procesos de Coaching a menores que se encuentran en situaciones de riesgo.


Antes de empezar cualquier proceso de Coaching, lo que hacemos es dar una charla a todos aquellos menores que sus educadores consideran que les puede interesar, para que sepan de qué les están hablando y para que ellos entiendan qué pueden conseguir gracias a esta nueva herramienta de desarrollo, llamada Coaching.


Por ello, ayer cuando explicábamos en qué consiste el Coaching y para qué se lo ofrecemos .. fue muy gratificante escuchar, a los chavales que allí se encontraban atentos a nuestra exposición, ¿cuándo empezamos?. En ese momento, cuando la voluntad se pone en marcha, es cuando sabemos que hemos conectado.

Está claro que las personas siempre nos comportamos de la mejor manera que conocemos, y que hacemos lo que sabemos; repetimos lo que hemos visto en nuestros entornos, ya sea familiar, de amistades, de colegio; en resumen nuestro comportamiento es una suma de lo que hemos aprendido.

Por esta razón, aquellos que tenemos la suerte de haber nacido en un entorno de respeto, de apoyo, de motivación, …, tenemos la obligación moral hacia esta parte de la sociedad, no sólo de conseguir que se respeten las normas, sino de explicarles que hay otra forma más gratificante para ellos y para todos en general, de hacer las cosas.

De verdad, sería muy beneficioso para la sociedad que: ciertas cadenas de TV ofreciesen menos programas basura donde se utiliza a los que ni siquiera, no saben que no saben, a los que no saben que la venta de su intimidad y la pérdida de su dignidad sólo sirven para que se gane dinero a su costa, etiquetándoles de vagos y arrinconándoles en la cuneta; y que prendiéramos, entre todos, una mecha esencial: la de sumar, la de aceptar, la de llevar a la excelencia, la del esfuerzo, la de la confianza, ..., enseñándoles que existe un camino para hacerse cargo de sus vidas, para desarrollarse como personas, como seres independientes. He comprobado que ellos quieren pero no saben cómo hacerlo.

Yo seguiré apostando por los que quieren cambiar, por los que quieren Coaching para empezar …